domingo, 1 de junio de 2014

La chica gris.

La chica gris de enfrente,
que se va,
que vuelve,
que se choca consigo misma.

Gris el alma,
que no el vestido.

Grises sus ojos,
que no el alma.

Gris su miedo,
que no sus ojos.

Gris el tiempo,
que no ella.

Que le mata
o que le rompe.
Que se le escapa
y descompone.

No existen más pentagramas
que los de su frente,
ni más música
que la del agua de su ducha.

Aquella canción triste
que escribió para ti.

Un par de pintores
sin musas.
La luna
sin cielo.
Ella sin ti.

Miedo. Ahora tiene miedo.
No era de extrañar.
¡Mírala qué rota va!

Carmen Santos Romero
4º E.S.O. A

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