miércoles, 17 de diciembre de 2014

Dos canciones sobre mujer y prostitución.


La canción de Joaquín Sabina trata el tema de la prostitución desde la cercanía, el cariño y el respeto.

El autor le pone el nombre de Magdalena a la prostituta y la compara con la mujer que ayudó a Jesús de Nazaret, que, como hijo de Dios, también se acercó a este tipo de mujeres.

En la canción también describe un ambiente amable en el que buscar refugio y calor y donde la parte monetaria o económica no tiene mucha importancia. Además, hace una alabanza del trabajo y de su buena disposición.


La canción de Manu Chao es, por el contrario, un canto a la desesperanza, a la soledad y al fracaso. La calle es el centro de la vida de estas mujeres, y todo lo que sucede en ella es un comercio en el que no hay nada más que sufrimiento y tristeza.

Nombra a muchas mujeres por su nombre: son mujeres que no tienen futuro ni otra salida para sus vidas que la prostitución, aunque su sueño siga siendo encontrar a un hombre bueno para toda la vida, que las saque de la calle.

Pablo Murillo Ávila
1º de Bachillerato

viernes, 6 de junio de 2014

Videorreseña de «Juego de Tronos».


(Ana Belén Agredano Muñoz [4º de E.S.O. B])

Videorreseña de «Los juegos del hambre».


(Manuel Molinillo Mellado [4º de E.S.O. A])

«Manolito Gafotas», de Elvira Lindo.


«Me ha gustado porque está ambientado en España y habla sobre costumbres y tradiciones del país, además de ser muy gracioso y entretenido. Se lo recomendaría leer a alguien que buscara un libro de carácter humorístico y no muy largo.»

(Pablo Murillo Ávila [4º E.S.O. A])

domingo, 1 de junio de 2014

«Maravilloso desastre», de Jamie McGuire.


«Lo que más me ha gustado de este libro es la mezcla de géneros que la autora ha hecho: no es siempre romántico ni siempre misterioso, y eso hace que la trama sea buena y consiga introducirte en la lectura.»

Natalia García Dueñas (4º de E.S.O. A)

La chica gris.

La chica gris de enfrente,
que se va,
que vuelve,
que se choca consigo misma.

Gris el alma,
que no el vestido.

Grises sus ojos,
que no el alma.

Gris su miedo,
que no sus ojos.

Gris el tiempo,
que no ella.

Que le mata
o que le rompe.
Que se le escapa
y descompone.

No existen más pentagramas
que los de su frente,
ni más música
que la del agua de su ducha.

Aquella canción triste
que escribió para ti.

Un par de pintores
sin musas.
La luna
sin cielo.
Ella sin ti.

Miedo. Ahora tiene miedo.
No era de extrañar.
¡Mírala qué rota va!

Carmen Santos Romero
4º E.S.O. A

domingo, 20 de abril de 2014

Introducción a «Peribáñez» y «Fuenteovejuna».

Peribáñez y el comendador de Ocaña, ambientada en el siglo XV, retrata el idílico matrimonio y vida en común del próspero y ambicioso joven campesino Peribáñez y su amada Casilda, más las tentativas del señor feudal por seducir a la esposa. Al mantenerse Casilda impertérrita ante las lisonjas, el comendador nombra a Peribáñez capitán y lo envía a combatir en la lejana guerra del rey. Penetra de noche en su casa y trata de tomar a Casilda, si es necesario por la fuerza, pero, conociendo sus intenciones, Peribáñez regresa a tiempo de impedir la violación de Casilda y la destrucción de sus vidas matando al señor. Su acción es posteriormente perdonada, aunque no condonada, por el rey; se le nombra capitán de pleno derecho y se le envía a luchar en la campaña de Granada.

*** 

Fuenteovejuna también trata de las relaciones entre el honor y el noble origen, presentando una agresión sexual en el contexto de las relaciones entre clases. No obstante, en este caso el conflicto no consiste en el juego del ratón y el gato que protagoniza el comendador en Peribáñez, sino en una abierta confrontación desde el principio entre un señor brutalmente depredador y todo el pueblo de Fuente Obejuna, al que tiraniza en nombre de sus derechos señoriales; la tensión no la crea tanto el cómo pararlo sino el quién lo hará. La conciencia de impotencia y temor del pueblo va implícita en el mismo nombre: fuente de ovejas: los hombres están emasculados, casi deshumanizados, por el grotesco abuso de poder y de los privilegios que ejerce su señor, y es una mujer, Laurencia, quien finalmente los induce a actuar en el principal discurso de la obra. En nombre de la dignidad de la comunidad, los hombres y mujeres de Fuente Obejuna matan al comendador y, cuando son torturados en busca de la verdad por los hombres del rey, solo responden: «Fuente Obejuna lo mató».

(Melveena McKendrick: El teatro en España [1490-1700]. Palma de Mallorca: José J. de Olañeta, 2003, pp. 92-93 y 95.)

domingo, 9 de marzo de 2014

La casa.

Raquel estaba en su casa. Estaba pensando en viajar a distintos países. Se quedó dormida en su sofá. Cuando despertó, cada una de las ventanas de su casa daba a un punto diferente del mundo.

José Luis Cuadrado Pérez 
2º de E.S.O. B

lunes, 6 de enero de 2014

«San Manuel Bueno, mártir» (1931), de Miguel de Unamuno.

Ángela es una muchacha de pueblo, profundamente religiosa, algo mamado de su madre y del cura del pueblo, don Manuel, a quien sus gentes y ella misma, que mantiene una estrecha relación con él, admiran y consideran un santo.

Un día regresa al pueblo Lázaro, hermano de Ángela, que viene de América con ideas progresistas y antirreligiosas. Todo el pueblo espera que don Manuel le convierta y así sucederá… al menos, a primera vista; porque Lázaro no soportará mucho tiempo su carga y confesará a su hermana que todo lo ha hecho a petición de don Manuel: él no está convertido, sigue sin creer, pero el cura le pidió actuar así para aumentar la fe de sus fieles. También le desvelará que el cura no es un creyente convencido y que profesa la religión simplemente por darle sentido a las vidas de los habitantes del pueblo. Ángela, dolida al enterarse de esto, comienza a dudar de sus propias creencias. Don Manuel la anima a seguir creyendo para que no pierda el sentido de su vida.

Tras la muerte de don Manuel, por petición del pueblo, el obispo recaba información de su vida para hacerle santo, ignorando junto con los demás habitantes del pueblo la verdadera personalidad del cura y su falta de fe.


Tras la aparente actitud hipócrita de don Manuel se esconde alguien que sufre mucho; porque, aun no siendo coherente con su falta de fe, sí que tenía clara su actitud para con el pueblo que se le había confiado: serle fiel y acrecentarles la fe para que no perdieran la esperanza en la vida eterna.

Lázaro que no creía, fue «subyugado» por la hipocresía de don Manuel y acabó en la misma falsedad; de ahí que sus conciencias estén siempre en conflicto. Tienen dudas, buscan sin resultados, sienten desesperanza, angustia… No creen, pero necesitan aferrarse a algo disipar el miedo a lo desconocido; por eso ayudan a los demás a creer y a darles sentido a sus vidas. En la novela se plantean las obsesiones del alma de Unamuno: la inmortalidad, la fe, la muerte, el consuelo de la religión, lo trágico de la verdad, la angustia existencial. El autor ha creado en los protagonistas y en sus nombres similitudes con personajes de los Evangelios, y ha situado al pueblo entre un lago y una montaña, simbolizando así la duda y la fe.

Daniel Garrido Arellano 
2º de Bach. de Ciencias Sociales