sábado, 14 de abril de 2012

Niña de ojos azules, preciosos,
niña, no los escondas: son hermosos;
no los llenes de lágrimas amargas;
no dejes humedecer tus mejillas bravas.

Mira a la luna y empieza a vivir;
mira al cielo y empieza a sonreír.
No permitas que la tristeza invada tu alma;
deja que la felicidad te devuelva la calma.

Los años pasan y tú creces;
tu cara cambia y envejeces,
y solo te quedará el recuerdo de lo que fuiste,
la rabia por no dejar de estar triste.

Tuviste la oportunidad de sonreír;
pudiste ser feliz y huir,
vivir la vida, disfrutar,
tener recuerdos felices y amar.

Tuviste miedo y te equivocaste;
quisiste arriesgarlo todo y perdiste;
deseaste sacrificar tu vida por los demás
y te quedarás sola, triste por siempre jamás.

Ahora solo te queda un recuerdo triste,
la melancolía por lo que nunca fuiste,
la rabia por tus pocas luces.
Ahora metes la cabeza bajo tierra como los avestruces.

Ángela Alejandre Gómez (1º E.S.O. C)
Carmen Valle González (1º E.S.O. B)

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