viernes, 21 de octubre de 2011

«Un hipopótamo en mi maleta» (2008), de Carlos Puerto.

Érase una vez una niña con la que siempre se metían porque era un poco gorda. Se llamaba Sofía. Siempre estaba sola en su clase y en el recreo, porque no se querían juntar con ella. Decidió irse de su pueblo y se fue a otro país. Se fue a la selva. Estaba sola allí. No conocía nada ni a nadie. De repente, se dio la vuelta y vio a un hipopótamo. Cuando el hipopótamo le dijo:

— Hola, soy Kiboko.

Sofía se asustó mucho al ver que el animal hablaba, pero, aunque estaba muy asustada, le dijo:

— Hola, Kiboko. Yo soy Sofía.

Kiboko le pidió que se fuera con él a su casa, porque vio que estaba sola. Ella le dijo que sí. Cuando llegó a la cueva de Kiboko, se asustó un poco porque vio a muchos hipopótamos, pero Kiboko le dijo que no pasaba nada, porque todos eran buenos. Sofía se puso muy contenta y se quedó para siempre a vivir allí, pero estaba preocupada porque sus «amigos» no sabían nada de ella. Por eso, les mandó unas fotos. Se lo pasaba muy bien allí jugando por el agua con Kiboko y su familia y, además, aprendió mucho sobre los animales salvajes.

Carmen Valle González
1º E.S.O. B

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